En 1920 se construyó la Maestranza Central de San Bernardo, la cual se constituyó como un hito de innovación de la manufactura y reparación de ferrocarriles en el país. La llegada de la Maestranza fue un detonante en el crecimiento demográfico del sector, promoviendo una alta migración desde distintas partes de Chile hacia la fábrica, lo cual traería como consecuencia la construcción de conjuntos habitacionales en las afueras de la ciudad fundacional. Sumado a estos conjuntos obreros, se incluyeron equipamientos sociales y comerciales a la oferta local, como barrios, escuelas y espacios públicos.
La interacción al interior de la fábrica, basada en el desarrollo de talleres especializados, comenzó a extenderse hacia la construcción de instancias de sociabilidad popular-obrera, que hicieron necesaria la búsqueda de un lugar -fuera de la Maestranza- para que se pudiera desarrollar la práctica de deportes, artes y prensa. De esta forma, en 1947 se compra un terreno en el centro de la ciudad, y se construye el Gimnasio Ferroviario. Su compra y construcción fue financiada por todos los funcionarios de ese momento, quienes recibían un descuento por planilla mes a mes. El diseño y construcción estuvo a cargo del arquitecto Jorge Zamorano entre 1958 y 1962.
El diseño del Gimnasio es representativo de la era del movimiento moderno tardío, siendo una obra representativa y única en este tejido urbano. En la actualidad, el edificio continúa destacando formalmente frente a edificaciones de menor tamaño, siendo considerado un hito del sector cívico de San Bernardo.