Consejo de Monumentos Nacionales acoge solicitud de declaratoria del Mausoleo “Reinas de la Pampa” como Monumento Histórico
Por unanimidad, el Consejo de Monumentos Nacionales (CMN) resolvió pronunciarse de manera favorable a la solicitud de declaratoria como Monumento Nacional, en categoría de Monumento Histórico, del Mausoleo “Reinas de la Pampa”, ubicado en el cementerio N°3 de Iquique, y que recuerda a las 14 víctimas del llamado “Sicópata de Alto Hospicio”, asesinadas entre 1998 y 2001.
A la sesión, celebrada el 25 de febrero en el Palacio Pereira, asistieron la ministra de la Mujer y Equidad de Género, Antonia Orellana; la investigadora y solicitante de la declaratoria, Karin Bock, y representantes de las familias afectadas: Magaly Lefno, madre de Ivon Carrillo Lefno, y su hermana Cheryl, Deborah Tapia, mamá de Graciela Saravia Tapia, y Patricia Iglesias y Carolina Montecino, madre y hermana de Macarena Montecino. Vía telemática se unieron las autoridades locales, encabezadas por el alcalde de Iquique, Mauricio Soria.
“Esta es una declaratoria que nos importa y nos conmueve. Quisiéramos agradecer el tremendo trabajo que han hecho las familias y la persistencia no solo en búsqueda de la verdad, sino también en la mantención de la memoria y de la justicia respecto de este trágico y oscuro momento de nuestra historia. La declaratoria de este Mausoleo nos enfrenta a una historia de discriminación, estigmatización y mucho prejuicio con niñas y mujeres de Alto Hospicio, y es por eso que desde el Consejo de Monumentos Nacionales le estamos entregando relevancia a nivel nacional, no solo territorial, donde es importante que todo el país lo resguarde”, explicó la subsecretaria del Patrimonio Cultural y presidenta del CMN, Carolina Pérez Dattari.
La solicitante de la declaratoria, Karin Bock, expresó que “es un acto de justicia, reconocimiento y reparación simbólica que honra la memoria de estas mujeres y de sus familias, y es una respuesta necesaria ante la omisión histórica de la violencia de género. Es un paso concreto para promover y proteger los derechos de las mujeres, condenar la violencia basada en el género, y fortalecer la memoria como una vía de reparación y prevención”.
Desapariciones en Alto Hospicio
Entre los años 1998 y 2001 se registró una serie de desapariciones de niñas y mujeres en la localidad de Alto Hospicio, lo que derivó en procesos de búsqueda sostenidos principalmente por sus familiares. El testimonio de una sobreviviente y, posterior a ello, la confesión del agresor, Julio Pérez, determinaron la condena de este último por los crímenes cometidos contra Graciela Monsterrat Saravia Tapia (17), Ornella Dallana Linares Cepeda (14), Ivón Alexandra Carrillo Lefno (15), Macarena del Carmen Sánchez Jabre (14), Gisela Ivonne Melgarejo Navarro (34), Sara Marisol Gómez Cuevas (18), Angélica Lily Lay Alcayaga (23), Laura Andrea Zola Henríquez (14), Katherine Elizabeth Arce Rivera (16), Patricia Edith Palma Valdivia (17), Macarena Cecilia Montecino Iglesias (15), Viviana Melisa Garay Moena (16), Deysi Sara Castro Mamani (16) y Angélica Miryam Palape Castro (46).
Durante las etapas iniciales de la investigación, diversas autoridades atribuyeron públicamente las desapariciones a decisiones personales producto de condiciones sociales y familiares, contribuyendo a procesos de estigmatización hacia las jóvenes desaparecidas.
En nombre de su hermana Ivon, Cheryl Lefno recordó que este caso partió con un fallo inicial del Estado, cuando los familiares de las víctimas no recibieron respuesta a las denuncias que interponían y debieron soportar, además, el peso de la discriminación por la condición de vulnerabilidad en la que vivían. “Se trata de uno de los casos más importantes de femicidio en la historia del país, en que un hombre vulneró de la peor manera a estas mujeres, siendo sentenciado por 16 casos. Actualmente está en prisión, pero nadie podrá devolver a las niñas a sus familias”, indicó.
La sepultura en 2002 en el cementerio N° 3, permitió conformar un espacio común de recuerdo, duelo y reconocimiento público que, en forma progresiva, fue reconocido socialmente bajo la denominación popular de “Reinas de la Pampa”, configurándose una resignificación colectiva, vinculada a la organización de los familiares y a la construcción de memoria territorial.
“Es importante nombrar a estas niñas y mujeres, ya que por mucho tiempo solo fueron reconocidas como ‘las niñas de Alto Hospicio’, sin identidad, sin recordar sus nombres, solo un conjunto que fue atacado por un agresor femicida. Desde el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género creemos que esta declaratoria efectivamente se ajusta al concepto de las memorias sociales contemporáneas de las mujeres y niñas del país, y en especial de las mujeres y niñas del norte postergado”, dijo la ministra Orellana.